Comercializar la mayoría de los cerdos sanos que quedan en República Dominicana, eliminar el resto de la población porcina y esperar dos años antes de iniciar una nueva repoblación son las medidas que plantea el especialista en enfermedades infecciosas de cerdos y bioseguridad porcina Carlos Trincado Martínez para recuperar la industria afectada por la peste porcina africana (PPA).
Trincado Martínez considera que las medidas aplicadas desde la detección de la enfermedad en 2021 no han logrado erradicar el virus y que la producción nacional continúa en una situación crítica, marcada por una creciente dependencia de las importaciones para abastecer el consumo.
Trincado participó como experto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en misiones de bioseguridad porcina en República Dominicana entre 2021 y 2022. Durante ese período trabajó en la elaboración de protocolos para granjas infectadas, mataderos y vehículos de transporte, así como en la capacitación de productores y personal vinculado a la cadena porcina.
Según sus estimaciones, la producción nacional de carne de cerdo pasaría de unas 110,000 toneladas antes de la llegada de la PPA a una proyección de 40,000 toneladas para 2026.
El veterinario señaló que el Ministerio de Agricultura reportó una producción de 20,438 toneladas hasta junio de este año, aunque cuestionó la confiabilidad de las estadísticas oficiales y sostuvo que la producción real podría ser inferior.
Importaciones y caída de la producción nacional
Trincado estima que cerca del 90 % de la carne de cerdo consumida actualmente en el país procede del exterior. Antes de la enfermedad, la producción dominicana abastecía entre el 75 % y el 80 % de la demanda, según sus cálculos.
El especialista citó una proyección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que sitúa las importaciones dominicanas de carne de cerdo en 148,558 toneladas durante 2026. También afirmó que las compras desde Estados Unidos aumentaron un 23 % en agosto respecto al mismo mes de 2025.
Sin embargo, esas estimaciones difieren de las cifras presentadas por la Dirección General de Ganadería. El director de esa institución, Abel Madera, calculó que la producción nacional cubría alrededor del 35 % del consumo, mientras que las importaciones representaban el 65 %.

Trincado también señaló que la población porcina se ha reducido a menos de 400,000 animales, frente a más de 1.2 millones antes de la enfermedad. En cuanto a las hembras reproductoras, estima que quedan unas 25,000, frente a alrededor de 100,000 antes de la llegada del virus.
Cuestiona el control de la peste porcina africana
Trincado sostiene que la enfermedad continúa circulando en el país y considera que las autoridades no han logrado controlarla de manera efectiva.
Entre sus cuestionamientos figuran la prohibición de la crianza de traspatio aplicada en 2022, el uso de una vacuna experimental de virus vivo y los resultados del Plan Nacional de Bioseguridad Porcina, que, según afirma, cerró a finales de 2025.
Sobre ese programa, sostuvo que solo 27 de las 640 granjas identificadas fueron certificadas. A su juicio, esta proporción evidencia las limitaciones de la estrategia para proteger las explotaciones porcinas frente al virus.
Ganadería reportó 130 brotes de PPA entre enero y septiembre de 2026, frente a 436 durante el mismo período de 2025, una reducción de 70.2 %. Madera afirmó entonces que la enfermedad estaba bajo control y que la disminución de los brotes constituía una señal de avance.
Trincado cuestionó además el planteamiento de producir lechones en granjas del sur del país. Sostuvo que la estrategia parte de una interpretación equivocada sobre la edad a la que los cerdos pueden infectarse y advirtió sobre los riesgos sanitarios y meteorológicos que, en su opinión, deben considerarse al seleccionar las zonas de producción.
Pérdidas superiores a US$ 1,000 millones
El veterinario calcula que la industria porcina dominicana ha dejado de producir al menos US$ 700 millones en carne desde la llegada de la enfermedad.
A esa cantidad suma US$ 400 millones adicionales en importaciones durante los primeros tres años de la PPA, en comparación con los tres años anteriores a su detección.
También estimó que, entre 2021 y agosto de 2026, las importaciones de carne de cerdo procedentes de Estados Unidos alcanzaron un valor acumulado de US$ 1,441 millones.

Al incluir los efectos sobre mataderos, fábricas de alimentos para cerdos y empresas farmacéuticas relacionadas con el sector, calcula que las pérdidas económicas superan los US$ 1,000 millones.
El especialista advirtió que el aumento de la carne congelada importada también puede reducir el espacio comercial de los productores nacionales, quienes enfrentan dificultades para competir en volumen y precio con grandes proveedores internacionales.

Propone un vacío sanitario de dos años
Como alternativa para recuperar la producción, Trincado plantea tomar como referencia la estrategia aplicada en 1978, cuando, según los datos históricos del USDA que cita, la población porcina dominicana alcanzaba 1.4 millones de animales.
Su propuesta consiste en comercializar la mayoría de los aproximadamente 400,000 cerdos que considera sanos, eliminar los animales restantes y mantener el país durante dos años en vacío sanitario.
La propuesta supone una intervención de gran alcance para los productores y la cadena de abastecimiento. Su viabilidad dependería de la evaluación epidemiológica, los procedimientos de eliminación y disposición de los animales, las compensaciones económicas y los criterios sanitarios que deberían cumplirse antes de introducir nuevos ejemplares.
Trincado considera que continuar con el esquema actual no garantizará la recuperación de la porcicultura y sostiene que el país necesita cambiar de estrategia para evitar que la producción nacional siga perdiendo participación frente a las importaciones.



