El 28 de octubre de 1538 era viernes, día en que el papa Paulo III dio a conocer la Bula In Apostolatus Culmine, que elevaba a la categoría de universidad al Estudio General que los dominicos regenteaban en Santo Domingo.
Esa primera casa de altos estudios que fue el establecimiento institucional más antiguo de la colonia solo dejó de funcionar durante la ocupación haitiana y reabrió para adoptar un carácter laico.
En 1859 el gobierno de Pedro Santana promulgó una ley que restablecía la antigua Universidad de Santo Domingo, con cuatro facultades: Filosofía, Jurisprudencia, Ciencias Médicas y Sagradas Letras, como una dependencia gubernamental a través de la Dirección General de Instrucción Pública y del Secretariado de Estado correspondiente.
Mucha agua ha corrido desde entonces, y la UASD, Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha sobrevivido a dictaduras y tiranías y jamás dejó de ser un semillero de nuevas ideas y tendencias, y sus instalaciones fueron teatro de luchas, de represión y de oposición a más de un gobierno.
Hoy, convertida en un centro académico que nuclea la mayor cantidad de estudiantes de todo el país, con varios recintos en el interior, la UASD enfrenta desafíos que ya poco tienen que ver con las revueltas del pasado, sino más bien con la posibilidad de dar respuesta a las necesidades propias de un país que avanza, que requiere de profesionales altamente capacitados para insertarse en la economía global de nuestros días.
La UASD tiene un gobierno propio elegido democráticamente por sus miembros y es una academia dinámica dirigida por profesionales competitivos y actualizados, capaces de brindar formación y educar en especialidades a una enorme masa de estudiantes en su mayoría de escasos recursos, un reto del que ha salido airosa en las últimas décadas.
Vayan nuestros parabienes a la cúpula directiva de la UASD, al personal docente y no docente, como también a los estudiantes que festejan este aniversario con el legítimo orgullo de estar formándose para trabajar por la paz y por un porvenir venturoso para nuestra patria dominicana.



