Una investigación de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), organización no gubernamental con sede en Francia, advierte sobre un posible sistema de reclutamiento de extranjeros por parte de Rusia que, en determinadas circunstancias, podría constituir trata de personas, una situación que también ha sido denunciada por familiares de dominicanos que viajaron a ese país atraídos por ofertas de trabajo.
De acuerdo con los hallazgos presentados en un reportaje de N Investiga, la organización estima que al menos 27,000 personas procedentes de más de 130 países habrían sido reclutadas por las Fuerzas Armadas rusas desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022. La investigación no establece que todos los extranjeros hayan sido engañados, sino que las circunstancias de cada reclutamiento deben analizarse de manera individual.
Uno de los testimonios recogidos corresponde a un dominicano de 46 años, veterano de la guerra de Irak y padre de cuatro hijos, quien afirmó que viajó a Rusia tras recibir una oferta para entrenar personal latinoamericano en labores de seguridad física en hospitales e instituciones gubernamentales. Según su relato, la guerra entre Rusia y Ucrania es más cruel que la vivida en Irak.
El hombre, que antes residía en Bávaro y trabajaba en transporte privado y seguridad, explicó que sabía que Rusia estaba involucrada en un conflicto armado, pero aseguró que nunca aceptó un empleo que contemplara su participación directa en los combates.
Según su relato, al llegar a territorio ruso fue despojado de su pasaporte y recibió documentos que lo identificaban como integrante de las Fuerzas Armadas de ese país. También denunció que firmó documentos sin contar con un traductor ni recibir explicaciones en español.
Apenas diez días después de su llegada, aseguró, fue enviado al frente de batalla en Donetsk, territorio ucraniano donde describió condiciones de combate extremadamente peligrosas, marcadas por ataques con drones, minas y artillería.
El dominicano sostuvo que conoce a más de 20 compatriotas involucrados en el conflicto y afirmó que muchos viajaron motivados por promesas económicas, incluidos bonos de hasta 20,000 dólares. Sin embargo, advirtió que la realidad que encontraron distaba de las condiciones laborales que esperaban.
El testigo también denunció que los extranjeros carecen de traductores para comprender documentos y recibir instrucciones militares, una situación que, según dijo, dificulta su desenvolvimiento y aumenta su vulnerabilidad en el campo de batalla.
Las dificultades para abandonar el conflicto
Uno de los principales temores expresados por el dominicano es la posibilidad de que las autoridades rusas le impidan abandonar el servicio militar. Según explicó, después de recibir documentación rusa, los reclutados pueden quedar sujetos a las mismas leyes que los ciudadanos de ese país, incluidas las sanciones por deserción.
El abogado y especialista en defensa y seguridad nacional Juan José Eusebio explicó que, cuando una persona viaja bajo falsas promesas de empleo y termina incorporada a una fuerza militar, el caso podría involucrar delitos como estafa o trata de personas, dependiendo de las circunstancias.
El jurista también señaló que la condición legal de quienes participan en un conflicto armado influye en la protección que reciben y en las posibilidades de ser repatriados. La determinación de si una persona reúne los requisitos jurídicos para ser considerada mercenaria depende de criterios específicos establecidos en el derecho internacional humanitario.
El testimonio recogido por N Investiga incluye, además, el relato de un dominicano que logró escapar de Rusia y regresar al país. Según la versión ofrecida por su compañero, el hombre aprovechó una oportunidad para recuperar su pasaporte y abandonar el lugar donde se encontraba antes de que sus superiores advirtieran su ausencia.
El impacto de la guerra y las obligaciones del Estado
Las consecuencias de participar en un conflicto armado también fueron abordadas por Luis Yiuseppe Cavallo, representante de la Asociación de Veteranos Dominicanos de la Guerra de Irak, quien recordó las secuelas psicológicas que pueden persistir durante años después de regresar a casa.
Cavallo formó parte de los 602 militares dominicanos enviados a Irak en 2003 y 2004, durante el gobierno de Hipólito Mejía, como integrantes de las Fuerzas de Tarea Quisqueya I y II. Según explicó, algunos veteranos han enfrentado estrés postraumático, aislamiento y otras dificultades tras su experiencia en combate.
El representante recordó que los militares dominicanos tuvieron que reclamar durante años el cumplimiento de beneficios prometidos después de su participación en Irak. En diciembre de 2022, el Ministerio de Defensa entregó a 442 veteranos pagos que sumaron RD$69 millones.
Para Cavallo, la experiencia demuestra que las consecuencias de una guerra no terminan necesariamente cuando el combatiente regresa a su país. Por eso, llamó a los dominicanos a evaluar los riesgos antes de aceptar ofertas que impliquen incorporarse a conflictos armados en el extranjero.
Gestiones diplomáticas para asistir a los dominicanos
En medio de las denuncias, el ministro de Relaciones Exteriores, Ito Bisonó, advirtió sobre los riesgos de viajar a Rusia bajo falsas ofertas de trabajo y señaló que había conversado con su homólogo ruso, quien se comprometió a brindar apoyo.
No obstante, el abogado Eusebio indicó que la posibilidad de repatriar a personas incorporadas a las fuerzas armadas de otro país puede depender de la voluntad de las autoridades de ese Estado y de las circunstancias jurídicas de cada caso.
El dominicano entrevistado aseguró que la Embajada de República Dominicana en Rusia mantiene comunicación con él y que ha recibido orientación para gestionar su salida formal del servicio militar. Sin embargo, reconoció que todavía no tiene garantías de que su solicitud sea aceptada.
Las denuncias plantean un desafío para las autoridades dominicanas: determinar si hubo engaño, explotación o violaciones de derechos en cada caso, identificar a los posibles responsables y ofrecer asistencia a los ciudadanos que se encuentren en situación de vulnerabilidad.
Mientras tanto, las familias de los dominicanos que viajaron a Rusia continúan a la espera de respuestas sobre sus parientes, en medio de un conflicto en el que una oferta de empleo puede terminar convirtiéndose en una experiencia de alto riesgo y con consecuencias permanentes.



